Cómo elegir una app de idiomas para un niño: siete preguntas

Las tiendas de aplicaciones están llenas de apps de idiomas para niños y todas prometen lo mismo. La reseña media no ayuda: quien la escribe lleva dos días usándola. La nota tampoco: se puntúa lo bonito, no lo que se aprende.

Esta es la lista que usamos nosotros para juzgar productos ajenos. Funciona con cualquiera — incluido el nuestro, y por eso decimos también dónde fallamos.

1. ¿Cuánto contenido hay, exactamente?

No «cientos de lecciones». Un número, y qué significa ese número. Una app puede contar como lección cada pantalla de tres palabras. Otra puede contar como «disponible» algo que está escrito pero sin grabar.

Señal mala: cifras redondas sin fecha. Señal buena: un número raro, con fecha, y una explicación de qué se está contando.

2. ¿Qué pasa cuando se acaba el contenido gratuito?

Pruébalo el primer día: entra, avanza, y mira dónde aparece el muro. Si el muro llega a los diez minutos, lo que has instalado no es una app educativa con prueba, es un anuncio con niveles.

3. ¿Hay anuncios? ¿De quién?

Un anuncio dentro de una app infantil no es solo una molestia: es un tercero recogiendo datos para decidir qué anuncio poner. Si hay publicidad, la pregunta correcta no es «¿cuántos?» sino «¿quién está mirando a mi hijo para elegirlos?».

Hay una lista completa de qué revisar en privacidad infantil antes de instalar una app.

4. ¿Qué hace con la voz del niño?

Si la app escucha —y cualquiera que corrija pronunciación escucha—, busca en su política de privacidad qué hace con esa grabación. Hay tres respuestas posibles: se procesa y se descarta, se guarda un tiempo, o no lo dicen. La tercera es la peor.

5. ¿Se puede saber qué está aprendiendo, no solo cuánto ha jugado?

Rachas, corazones y monedas miden constancia, que está bien. Pero deberías poder responder a «¿qué palabras sabe hoy que no sabía el mes pasado?». Si el único progreso visible es una barra, la app está midiendo tu retención, no su aprendizaje.

6. ¿A qué nivel dice estar alineada, y quién lo dice?

«Nivel intermedio» no significa nada. El Marco Común Europeo de Referencia (MCER), del Consejo de Europa, sí: A1, A2, B1. Una app seria declara a qué nivel corresponde cada actividad y no solo el producto entero. Si te interesa qué son esas letras, lo explicamos en qué significa el nivel A1 y A2 para un niño.

7. ¿Qué dice que NO hace?

Esta es la pregunta que más separa. Un producto que solo enumera virtudes no ha pensado en sus límites o ha decidido no contártelos. Busca en su web una frase que empiece por «esto no…». Si no existe, ya sabes algo.

Nuestras propias respuestas, con las malas incluidas

Aplicándonos la lista:

  • Contenido: publicamos dos cifras y su fecha, porque escribir una lección y grabarla son dos trabajos distintos. Hoy hay mucho más escrito que grabado, y lo decimos en la portada.
  • Voz: se procesa para dar el comentario y se descarta. No se guarda, ni en el móvil ni en un servidor.
  • Anuncios: ninguno, y ningún rastreador de terceros.
  • Progreso: por palabra y por lección, no solo por racha.
  • Nivel: cada lección declara su equivalencia MCER en su propio archivo.
  • Lo que no hacemos: no enseñamos a hablar con fluidez, no sustituimos la clase, y ninguna de nuestras traducciones ha pasado todavía por un hablante nativo. Ese cero está publicado.

Si quieres el detalle sin filtro, está en la metodología para familias.

Un último consejo

Instálate dos, no una. Con dos apps abiertas la misma tarde, las diferencias que en una reseña son abstractas se vuelven obvias en diez minutos. Y la que tu peque abra sola al día siguiente es, casi siempre, la respuesta.