Desde qué idioma aprende tu hijo (y por qué eso cambia lo que entiende)
Cuando buscas una app para que tu peque aprenda inglés, la pregunta parece una sola: ¿enseña inglés? En realidad son dos, y la segunda casi nunca se hace en voz alta: ¿enseña inglés desde el español?
Parece lo mismo. No lo es, y la diferencia se nota el primer día.
Una lección tiene cuatro capas, y solo dos son del inglés
Toma una línea de una canción. Lo que tu hijo ve en pantalla son cuatro cosas a la vez:
- La letra. Hello, hello, my friend. Es del inglés.
- Cómo suena de verdad, en símbolos fonéticos. También es del inglés.
- La traducción. Hola, hola, mi amigo. Esa la pone tu idioma.
- La pronunciación figurada. jeLOU, jeLOU, mai frend. Esa también la pone tu idioma.
Las dos primeras son iguales para todos los niños del mundo que estén cantando esa canción. Las dos últimas cambian según lo que se habla en tu casa.
Y no cambian solo de idioma: cambian de problema. Un niño español y uno brasileño no tropiezan con los mismos sonidos ingleses, así que la pronunciación figurada que ayuda a uno le estorba al otro. Escribir jelou tiene sentido si lees en español; para alguien que lee en francés, esa misma grafía suena a otra cosa completamente distinta.
Por eso una app que «enseña inglés» puede enseñárselo bien a un niño y regular a otro, sin que haya cambiado ni una nota de la canción.
Qué preguntar, en concreto
Si estás comparando apps, esta es la pregunta útil:
¿La traducción y la ayuda de pronunciación están escritas para alguien que habla mi idioma, o traducidas por encima desde el inglés?
Se nota rápido en dos sitios. Primero, en la pronunciación figurada: si ves algo que solo funciona leyéndolo en inglés (huh-LOH), esa ayuda no está pensada para tu hijo. Y segundo, en el vocabulario de las explicaciones: si suenan a traducción automática, probablemente lo sean.
La parte buena: esto se arregla sin grabar nada
Aquí hay una asimetría que conviene conocer, porque explica por qué unas cosas de estas apps avanzan rápido y otras van lentísimas.
Añadir un idioma nuevo que se aprende —pasar de enseñar inglés a enseñar también alemán— significa componer canciones nuevas, cantarlas, grabarlas y sincronizarlas una por una. Es un catálogo entero desde cero.
Añadir un idioma nuevo desde el que se aprende —que un niño brasileño pueda usar el mismo catálogo inglés— no necesita ni una grabación. Necesita escribir, para cada canción que ya existe, su traducción y su pronunciación figurada en portugués. Es trabajo de texto sobre música que ya está hecha.
Por eso, en una app que enseñe varios idiomas, la columna de «desde qué idioma» suele moverse mucho más deprisa que la de «qué idioma se aprende». Y por eso vale la pena preguntar por la fecha: puede que la respuesta de hace tres meses ya no sea la de hoy.
Cómo lo hacemos nosotros
Nosotros lo publicamos entero, casilla por casilla: qué se puede aprender, desde qué idioma, y cuántas lecciones hay en cada combinación —incluidas las combinaciones que hoy están vacías, que son unas cuantas—. Está en la página de idiomas, con la fecha del recuento al pie.
Dos cosas que decimos ahí y que preferimos decir también aquí. La primera es que nuestras traducciones a idiomas distintos del español son borradores todavía sin revisar por un hablante nativo, y eso se publica al lado del número, no en la letra pequeña. La segunda es que el árabe funciona solo como idioma de partida: una familia árabe puede aprender inglés con nosotros, pero no enseñamos árabe, y no vamos a fingir lo contrario para que la tabla quede más bonita.
Si estás decidiendo, quédate con esto: el idioma que tu peque aprende lo elige él, pero el idioma desde el que aprende lo elegiste tú hace años, sin saberlo. Que la app lo tenga en cuenta no es un detalle: es la mitad de lo que aparece en la pantalla.